Doce meses de fuego cruzado, tres movimientos históricos y una región que aprendió a moverse sola. El problema es que moverse no es lo mismo que ganar.

El 2 de abril de 2025, Trump subió a un podio en la rosaleda de la Casa Blanca, mostró un cartel con números escritos a mano y llamó al momento el “Día de la Liberación”. Para Washington, el inicio de una nueva era. Para América Latina, una sacudida que produjo más movimiento del que nadie esperaba — y no precisamente en la dirección que Trump tenía en mente.

Un año después, el balance es extraño. La región que históricamente procesaba los cambios del norte con queja diplomática y parálisis institucional hizo algo distinto esta vez: diversificó. No porque tuviera un plan maestro. Porque el caos externo llegó antes que el debate ideológico habitual.

Tres movimientos que redibujaron la geometría

El primero ocurrió en enero. Después de veinticinco años de negociaciones que sobrevivieron a todo — el Brexit, la pandemia, cuatro presidentes brasileños, Bolsonaro que lo bloqueó y Lula que lo desbloqueó — el Mercosur y la Unión Europea firmaron su acuerdo de libre comercio el 17 de enero de 2026 en Asunción. El 23 de marzo, Bruselas confirmó la aplicación provisional desde el 1 de mayo. La UE elimina aranceles al 92% de las exportaciones del bloque; el 99% de las agrícolas se beneficia. No es un regalo: hay un tribunal europeo cuestionando su legalidad, agricultores franceses bloqueando rutas, y las cuotas internas del Mercosur sin distribuir. Pero arrancó. Y después de veinticinco años, que arrancara ya es un hecho irreversible.

El segundo ocurrió en febrero. Modi llegó a Nueva Delhi con Lula y once ministros brasileños y firmaron un paquete de diez acuerdos; el central, cooperación en minerales críticos y tierras raras. Brasil, con el 30% de sus yacimientos sin explorar, le ofrece a India lo que China domina en procesamiento pero no comparte soberanamente: litio, hierro, tierras raras para la transición energética. Para Argentina el movimiento empezó antes: la estatal india KABIL firmó en 2024 un acuerdo de 24 millones de dólares para explorar cinco bloques de litio en Catamarca, y en enero de 2025 las estatales OIL, GAIL y OVL se sentaron con YPF para exportar gas desde Vaca Muerta. India ya es el quinto socio comercial de Argentina — y el único que le genera un superávit de envergadura en tiempos de ajuste.

El tercero fue silencioso y geográfico. A ochenta kilómetros de Lima, Chancay empezó a operar bajo gestión de COSCO Shipping, recortando en diez días el trayecto hacia Shanghái y rediseñando físicamente las rutas del comercio del Pacífico sudamericano. Perú no lo eligió por afinidad ideológica. Lo eligió porque nadie más le ofreció la conectividad que necesitaba en los términos disponibles. Esa es toda la explicación.

Mercosur-UE. India-Brasil-Argentina. Chancay. Tres movimientos en doce meses que habrían tardado una década en el mundo anterior.

Lo que Trump aceleró sin querer

Con un arancel efectivo promedio del 10% sobre las exportaciones latinoamericanas a EE.UU. — siete puntos por debajo del promedio global, según la CEPAL — la presión fue menor que en Asia o Europa. Pero la señal fue potente: Washington ya no es un socio previsible.

La Corte Suprema anuló los aranceles recíprocos el 20 de febrero con un fallo 6 a 3. Trump lanzó un nuevo arancel del 10% por 150 días. La Fed de Nueva York calculó que el 90% del costo lo absorbieron consumidores y empresas estadounidenses. El déficit comercial que justificó toda la operación no se redujo. El instrumento que iba a liberar a EE.UU. terminó siendo financiado principalmente por los propios americanos, y demostró que las reglas podían cambiar de un día para el otro.

Para América Latina, esa demostración valió más que cualquier informe de organismo internacional recomendando diversificar.

El problema que nadie quiere nombrar

Moverse no es lo mismo que ganar.

Los tres movimientos tienen algo en común: todos están incompletos. El Mercosur-UE arranca el 1 de mayo con un tribunal europeo cuestionando su arquitectura jurídica y con las cuotas de carne sin distribuir entre los cuatro países del bloque. Esa negociación interna promete ser áspera: Brasil domina por volumen, Uruguay por trazabilidad, y Argentina llega con urgencia y sin infraestructura de certificación suficiente. El acuerdo India-Brasil tiene plazos de maduración de varios años y depende de condiciones logísticas que la región sigue sin resolver. Y Chancay — el movimiento más concreto de los tres — plantea exactamente la pregunta que el modelo de siempre no responde: ¿cuánto valor se queda en la región, y cuánto se va directo a Shanghái?

La región que aprendió a moverse en varios tableros sigue exportando mayoritariamente lo mismo — materias primas, recursos sin procesar — ahora con mejores accesos arancelarios pero sin avanzar hacia donde están los márgenes reales. J.P. Morgan estima que América Latina concentra el 23% de las áreas forestales del mundo, el 30% de los recursos hídricos renovables y más de cinco millones de kilómetros cuadrados de tierra cultivable. Son activos que el mundo necesita con urgencia creciente. Tenerlos no garantiza capturar el valor que generan.

Lo que viene

La región no eligió a la UE por valores democráticos ni a India por afinidad cultural. Los eligió porque son mercados que pagan y porque Washington demostró que ser su aliado preferencial no garantiza nada. Es un pragmatismo sin ideología declarada que en doce meses produjo más movimiento que en la década anterior.

El reto ahora no es seguir firmando acuerdos. Es convertirlos en algo diferente a lo de siempre: cláusulas de auditoría, estándares de certificación, participación local en la cadena de valor, instituciones capaces de hacer cumplir lo que se firma. Nada de eso genera titulares. Pero es la diferencia entre ser el escenario de la historia y escribirla.

La región aprendió a moverse en varios tableros al mismo tiempo. Falta aprender a ganar en al menos uno.


Fuentes

  • CEPAL — Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2025: cepal.org
  • Fed de Nueva York — impacto doméstico aranceles Trump (90%): feb. 2026
  • Cancillería argentina — Fact Sheet acuerdo Mercosur-UE (17 ene. 2026): cancilleria.gob.ar
  • Comisión Europea — notificación aplicación provisional (23 mar. 2026): ec.europa.eu
  • J.P. Morgan Private Bank LATAM — América Latina en 2026: privatebank.jpmorgan.com
  • Perfil / Project Syndicate — Eugenia Andreasen, impacto aranceles Trump en LATAM (feb. 2026)
  • El Imparcial — negociaciones EE.UU.-China París, cumbre Trump-Xi (mar. 2026)
  • Universidad de Chile / IEI — fallo Corte Suprema aranceles IEEPA (mar. 2026)
  • Infobae — acuerdos India-Mercosur, visita Modi a Argentina (2025)
  • Mercosur.int — firma acuerdo UE-Mercosur (ene. 2026)

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