Lo que la primera vuelta más fragmentada de la historia reciente del país revela sobre Perú, sobre el cobre, sobre Chancay — y sobre la ilusión de que elegir presidente cambia algo estructural.
El domingo 12 de abril, casi 27 millones de peruanos fueron a votar. Once días después, todavía no se sabe oficialmente quiénes van a la segunda vuelta. Al 94,6% de actas procesadas esta madrugada del 23 de abril, Keiko Fujimori lidera con el 17% de los votos válidos. Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, mantiene el segundo lugar con el 12%, separado de Rafael López Aliaga por cerca de 19.000 votos — una ventaja que se consolidó en los recuentos presenciales del Jurado Nacional de Elecciones, donde Sánchez superó a López Aliaga en Chanchamayo, Piura y Huancayo. El resultado oficial, según el JNE, no estará antes del 15 de mayo.
Ese número —17%— es el dato que más importa. No como umbral de legitimidad, sino como diagnóstico. En un país de 27 millones de votantes, el candidato más votado apenas convenció a uno de cada seis. El 41% de los electores ya declaraba antes de la elección su intención de votar en blanco o nulo. Perú no eligió a nadie; descartó a todos los demás.
El candidato que ganó sin ganar
Keiko Fujimori pasa a su cuarto balotaje consecutivo en la historia política peruana — algo que ningún candidato había logrado antes. Perdió los tres anteriores frente a Humala en 2011, Kuczynski en 2016 y Castillo en 2021. En los tres casos, la segunda vuelta la enfrentó al “voto contra Keiko”: una coalición heterogénea unida exclusivamente por el rechazo al fujimorismo. Esta vez ese mecanismo no va a funcionar de la misma manera.
Con Sánchez perfilándose en el segundo lugar, la segunda vuelta del 7 de junio enfrenta por primera vez a un candidato de derecha consolidada —Fujimori— con uno de izquierda proveniente del mundo sindical y cercano al expresidente encarcelado Pedro Castillo. La polarización está servida. Pero la fragmentación del Congreso —donde Fuerza Popular, Juntos por el Perú y Renovación Popular concentran los bloques mayores en una cámara de más de diez bancadas— garantiza que quien gane va a gobernar en minoría. El retorno al bicameralismo agrega una cámara más al laberinto legislativo.
La geografía del voto confirma la fractura estructural del país: López Aliaga arrasó en Lima, Fujimori fue consistente en la costa norte y Loreto, Sánchez dominó el sur andino —Cajamarca, Puno, Madre de Dios— en el mismo mapa que Castillo ganó en 2021. Tres Perúes distintos, tres diagnósticos distintos.
La crisis institucional que nadie quería ver
La jornada electoral dejó una herida que va más allá del resultado. En 13 locales de Lima, el material electoral llegó con hasta cinco horas de retraso. La votación se extendió al lunes 13. Piero Corvetto, jefe de la ONPE, renunció bajo presión el 20 de abril — y esta semana la Fiscalía solicitó su detención preliminar por presunta colusión agravada en la contratación del servicio de transporte del material electoral. 41 actas fueron declaradas siniestradas o extraviadas. El JNE admitió “serias irregularidades” y rechazó dos pedidos de nulidad de López Aliaga por falta de sustento probatorio.
López Aliaga respondió con el manual del populismo: denunció fraude sin pruebas, llamó a sus seguidores a “la insurgencia” y ofreció 20.000 soles de recompensa a funcionarios electorales. A medida que los recuentos del JEE lo desfavorecen consistentemente, esa narrativa pierde piso técnico pero gana tracción política entre su base. Es una operación de daño institucional con costo diferido: el ganador del 7 de junio va a gobernar sobre una legitimidad ya cuestionada antes de asumir.
El patrón es conocido y no termina de sorprender: ocho presidentes en la última década, entre renuncias, vacancias e impugnaciones. La inestabilidad no es un accidente sino el resultado de un sistema político donde los partidos se crean y disuelven entre una elección y la siguiente. Esta elección no rompe ese patrón — lo confirma con precisión estadística.
El país que no vota pero que importa
Hay un Perú que no aparece en el conteo de votos pero que es la razón por la que el mundo mira esta elección con atención que no corresponde a sus cifras internas.
Perú es el segundo productor de cobre del planeta, después de Chile. Tiene reservas de litio en el sur, zinc, plomo y plata en abundancia. El Banco Mundial proyecta su economía creciendo al 2,7% en 2026 — por encima del promedio regional de 2,1% — respaldado por exportaciones mineras e infraestructura. Y en Chancay, a 80 kilómetros de Lima, COSCO Shipping opera desde el año pasado el mega-puerto de aguas profundas que reduce en diez días el trayecto al mercado chino y convierte al país en uno de los nodos logísticos más estratégicos del Pacífico sur.
Ese activo no depende de quién gane el 7 de junio. Depende de si el próximo gobierno puede administrar la contradicción estructural que define al país desde hace décadas: una economía que crece con la minería y una política que se incendia con la minería. Las Bambas, Tía María, Conga — los mayores conflictos sociales de la última década en Perú tienen nombre de proyecto extractivo. El conflicto no desaparece porque los finalistas sean Fujimori y Sánchez. Desaparece o se agudiza dependiendo de cómo se gestione la distribución de la renta y la relación con las comunidades.
Ahí está la pregunta que ningún candidato está respondiendo con claridad: ¿quién paga el costo social de producir el cobre que el mundo necesita para la transición energética? La respuesta a esa pregunta — y no el resultado electoral del 7 de junio — es la que va a definir si Perú capitaliza la ventana histórica que tiene o la cierra con otra crisis de gobernanza.
Lo que cambia y lo que no
Desde el punto de vista de los mercados, la diferencia programática entre los dos finalistas en política macroeconómica y minera es real pero acotada. Fujimori prioriza la consolidación fiscal, la independencia del Banco Central y el respeto a contratos vigentes. Sánchez viene del espacio político que apoyó a Castillo pero ha moderado su postura: no propone renegociar contratos mineros existentes ni estatizar sectores estratégicos. El sol no se movió el día después de la primera vuelta — los analistas anticipan volatilidad moderada hasta el 7 de junio, sin sobresaltos estructurales.
Lo que sí importa para el largo plazo es la capacidad de construir coaliciones legislativas en un Congreso sin mayorías, y la legitimidad con que cada candidato llega al balotaje. Fujimori entra con estructura partidaria, cuadros técnicos con experiencia de gobierno y una red de alianzas construida en cuatro campañas. Sánchez tiene un electorado fiel en el sur pero base estrecha en Lima y la costa — el terreno donde se decide el balotaje.
Lo que no cambia con ninguno de los dos es la arquitectura del problema: un Estado con baja capacidad de ejecución, una burocracia debilitada por la rotación permanente de funcionarios con cada cambio de gobierno, y una institucionalidad electoral que esta semana mostró sus límites con más crudeza que en cualquier elección reciente. La detención preliminar del jefe de la ONPE no es un episodio aislado — es el síntoma de un sistema que lleva años operando sobre la base de contratos opacos y supervisión insuficiente.
Perú tiene el cobre que el mundo necesita. Tiene el puerto que China construyó para conectar el Pacífico sur con Shanghái. Tiene un banco central con credibilidad y un sistema financiero estable. Lo que sigue faltando — y lo que ningún candidato está proponiendo resolver con la profundidad que el problema requiere — es la capacidad institucional para transformar esos activos en desarrollo sin que cada proyecto nuevo se convierta en el próximo epicentro de conflicto y en el próximo pretexto para vacar a otro presidente.
Esa es la pregunta que el 17% de Fujimori no responde. La que el 12% de Sánchez tampoco responde. Y la que el 41% que eligió no votar por nadie lleva años haciendo en silencio.
FUENTES
ONPE — Resultados al 94,6% de actas procesadas, 23 abril 2026: https://resultadoelectoral.onpe.gob.pe/
El Comercio — Resultados ONPE en vivo (23 abr. 2026): https://elcomercio.pe/elecciones/resultados-onpe-elecciones-2026
La República — ONPE al 94,5% (23 abr. 2026): https://larepublica.pe/politica/2026/04/20/resultados-elecciones-2026-en-vivo
TV Perú — ONPE al 94,307% (22 abr. 2026): https://www.tvperu.gob.pe/noticias/politica/resultados-elecciones-2026-en-vivo-segunda-vuelta
La República — López Aliaga no ganó en primeros recuentos del JEE (21 abr. 2026): https://larepublica.pe/politica/2026/04/20/lopez-aliaga-no-gano-en-los-primeros-recuentos-de-votos
CNN en Español — Resumen resultados y segunda vuelta: https://cnnespanol.cnn.com/2026/04/16/latinoamerica/live-news/peru-elecciones-resultados-quienes-segunda-vuelta-orix
Ojo Público — Investigaciones vigentes de los tres candidatos: https://ojo-publico.com/6260/las-investigaciones-vigentes-fujimori-sanchez-y-lopez-aliaga
Banco Mundial — Panorama Económico ALC abril 2026: https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2026/04/08/lac-economic-update-april-2026
Gestión — Propuestas económicas Keiko Fujimori: https://gestion.pe/economia/keiko-fujimori-a-segunda-vuelta-de-las-elecciones-generales-2026






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